jueves, 21 de noviembre de 2013

BEHOBIA 2013


Esta carrera la recordaré toda mi vida porque además de participar en la prueba , mi familia y yo aprovechamos para pasar cuatro días de turismo en la precisa ciudad de San Sebastian.

Salíamos de Valencia en coche sobre las ocho de la mañana y después de unas cuantas horas de viaje a las dos del medio día estábamos en el casco antiguo de la ciudad donde se encontraba nuestra pensión.

Allí nos reuníamos con mi cuñado Juan Carlos que viajó en avión desde Barcelona.



El dia era muy frío y lluvioso ( aunque supongo que en esas fechas del mes de noviembre es algo habitual por esas tierras) y después de tomar nuestra correspondiente dosis de hidratos en forma de pasta en el hostal , decidimos ir a la feria del corredor para recoger nuestros dorsales y así poder dedicar el sábado a hacer turismo.


Ya de vuelta por la tarde-noche nos dirigimos al casco antiguo de la ciudad a cenar a base de pinchos que es lo típico de esa zona pero antes nos hicimos unas fotos frente al hotel Maria Cristina y en el río Urumea .









El sábado por la mañana mi cuñado y yo nos levantamos prontito y nos fuimos a correr un poquito para desentumecer las piernas y trotar algo como es habitual el día antes de la carrera.

Hacía frio pero fué impresionante cuando mi cuñado me condujo al puerto de San Sebastian y comenzamos a trotar por el Paseo de la Concha. Es un lugar espectacular y me encantó recorrer toda la playa despacito y disfrutando de cada metro del paseo y de las vistas que teníamos enfrente.

Más tarde después de la ducha y el desayuno en el hostal,  en compañía de Dori y Paula decidimos recorrer de nuevo junto a ellas la playa hasta llegar a los Peines del Viento ( esculturas de Chillida. )



Luego visitamos el casco antiguo, la Catedral, etc ...




  La tarde la dedicamos a descansar ya que el tiempo no animaba a echarnos nuevamente a la calle y tan sólo salimos para ir a cenar a un restaurante próximo .


                             DOMIGO, DIA DE LA CARRERA

A las seis de la mañana Juan Carlos y yo estábamos ya desayunando y equipados porque a las siete teníamos que coger el tren que nos trasladaría a Irún, lugar desde comenzaba la carrera.

Cuando salimos a la calle nos sorprendió un fuerte viento y el frío habitual aunque por otro lado no llovía como se preveía .


El viaje en tren lo hicimos con los nervios que se tienen siempre antes de una carrera, en compañía de cientos de corredores que se encontraban en el mismo estado de ánimo que nosotros y se les notaba en sus caras.

Una vez en Irún la organización de la prueba dispuso autobuses que nos trasladarían al lugar donde se encontraba la salida.

Luego fuimos a dejar las bolsas que llevábamos con ropa seca , el chandal, etc.  en los camiones habilitados para ello y nos sumergimos seguidamente entre la marabunta de corredores que se encontraban en la zona .

Lo que más largo se me hizo fué esa hora que estuvimos esperando hasta que se dio la salida aunque reconozco que el ambiente era espectacular , la música a tope por la megafonía , los animadores sin parar de dar aliento por sus micrófonos y la excitación que se palpaba en el ambiente conforme se aproximaba la hora de inicio.

Calentamos un poco, diez minutos antes de comenzar y luego mi cuñado y yo nos separamos para dirigirnos cada uno a nuestro cajón de salida .

El salía siete minutos más tarde que yo aunque quedamos en ir toda la carrera por la parte de la derecha ya que ambos sabíamos que me cogería en algún momento y así nos veríamos .


                                                     LA CARRERA:

Se dió la salida y a pesar de que salía desde un cajón en el sabía que no iba a poder mantener ese ritmo , lo cierto es que empecé fuerte y conseguí no ser arrollado por los corredores que llevaban ritmo para 01:20:00 .

Nos adentramos en Irún después de ir dos kilómetros llaneando y comenzamos a subir por una avenida que atravesaba la población , ya saliendo miré el GPS y descubrí que iba a un ritmo de 4´20" el km y sabiendo que era imposible para mi mantener ese ritmo, decidí adecuar mis zancadas a otro ritmo menos exigente.

Unos pocos km después , sobre el seis comenzó el ascenso al primer puerto de montaña.

Era una pendiente muy muy prolongada de aproximadamente un kilómetro y en la parte final del ascenso había una curva ciega que cuando creías que ya terminaba el ascenso , te encontrabas unos doscientos metros más de subida y las piernas me flojearon hasta el punto que te planteas el acabar de subir andando .

Sólo gracias a la multitud de personas que hay animando arriba luchas para seguir corriendo y no parar. 

Es impresionante, ver la de gente que hay esperando para animar en lo alto de un puerto de montaña en una autovia, con un viento que a los corredores que pesamos poquito casi nos impide avanzar , con frío , con momentos de lluvia y ahí se encuentran familias enteras con sus paraguas y alentando sin parar.

Una vez subido el puerto transcurrieron unos kilómetros de toboganes con constantes subidas y bajadas , los cuales hacen que las piernas sufran muchísimo .

En el avituallamiento del km 9 me tomé mi primer gel y aunque ingerí por la mañana mi protector y mi Fortasec para evitar problemas estomacales , me entró un dolor de estomago que me duró aproximadamente un kilómetro. 

Una vez se me pasaron los dolores volví a mirar mi GPS pensando que iría a un ritmo medio de 5´30" minutos el km o algo más lento ya que mis sensaciones eran de sufrimiento y de llevar las piernas llenas de hormigón armado.

Era la segunda vez que comprobaba mi ritmo y cual fue mi sorpresa al descubrir que rodaba a 4´53" minutos el km de media , un ritmo muchísimo mejor de lo que pensaba llevar por sensaciones y también mejor de lo que había planeado antes de comenzar la prueba.

Conforme nos acercábamos al segundo puerto de montaña en el km 15, cada zancada se hacía durísima debido al frío , las fuertes rachas de viento que a veces te impedían casi mantener el ritmo y el recorrido con los sube y baja que te destrozaban las piernas , pero por otra parte me sentía animado al comprobar que mantenía un buen ritmo y el público que durante toda la carrera animaba no te dejaban venirte abajo.

En el momento en que nos plantamos en el último avituallamiento  antes del último ascenso del kilometro 15, dudé en sí tomarme el segundo gel o no hacerlo ya que el anterior me provocó fuertes dolores de estomago.

 Sabía por otro lado que si no me lo tomaba no podría de ninguna de las maneras intentar mantener el ritmo que llevaba hasta el final y tomándomelo tampoco tenía claro que las piernas no me fallasen subiendo el puerto o al relajarse en la bajada.

Al final me dije: hemos venido a jugar y el que no lo intenta , no lo consigue .

Me lo tomé y aunque me produjo algún dolor me dió la suficiente energía para subir el puerto sin demasiada sensación de agotamiento, que es la que llevaba hasta antes de tomármelo.

Una vez subido el puerto , entre la gran masa de gente que estaba animando, una chica no paraba de gritar " hasta la meta ya es todo bajada" " ya es todo cuesta abajo".

 Me animé tanto al pensar que ya no había que subir ninguna cuesta,que decidí aumentar el ritmo debido a la excitación que me provocaba el público con sus ánimos y al estar aún, bajo los efectos del gel.

Claro está , que todavía quedaban cinco kilómetros hasta la meta y a esas alturas con las piernas ya muy cargadas , subir el ritmo antes de tiempo significaba sufrir al final y eso es lo que me sucedió .

Si hasta el momento lo de la gente animando por el recorrido era increíble , a partir del comienzo del descenso hasta entrar en San Sebastian y recorriendo las anchas avenidas hasta la meta fué algo indescriptible , avalanchas de gente que no te permitían ver nada más que rostros animando y el griterío de la gente fue algo que no he vivido nunca en ninguna otra competición , ni en medias maratones , ni en maratones, etc.

El ambiente que se vive en la parte final de la carrera debe ser lo más parecido al Maratón de Nueva York a nivel nacional seguro.

Bueno , como os comentaba antes, comencé a apretar antes de tiempo y a falta de dos kilómetros para la meta escuché una voz por detrás de mí que decía "ese de negro es un mariquita" me giré y allí estaba , era mi cuñado Juan Carlos que venia pisándome los talones.

Comenzó siete minutos más tarde que yo y ahí estaba la mala bestia , más fresco que una rosa animando él a la gente y a un ritmo altísimo . 

Se puso delante de mí y me animó a que fuese detrás de él haciéndome de liebre , pero a esas alturas yo tan sólo era capaz de mantener el ritmo y a duras penas, así que le dije que tirara y que disfrutase del final de carrera .

Finalmente terminé a un ritmo medio de 4´53" en 01:38:30 y en la posición 9002 de 28.000 inscritos y Juan Carlos en 01:31:04 en la posición 4681




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